sábado, 7 de marzo de 2015

Alguien tiene que haberla visto


"Tenia razón, 
no se veía bonita, 
se veía como si fuera arte"
Rainbow Rowell

Bajando al pueblo,
arreglando las plantas,
poniéndose linda,
pateando el suelo;
mientras caminaba,
bailando sola,
riendo a la nada,
matando las horas;
con los puños apretados,
el semblante liviano,
entre lágrimas mudas,
los ojos cerrados.
Porque hace todo eso
todo lo hace sola
dice que no le importa
y muere por un beso.
Alguien tiene que haberla visto
en su lucha,
en su añoro,
en su amor,
en su pena.
alguien debe haberla visto
porque todo lo demuestra.
Irse o llegar,
de amiga o de amante,
dibujando, corriendo,
lúcida y delirante.
Y el que lo haya hecho,
por favor,
hágaselo saber.
Alguien tiene que haberla visto
andar sola su viaje
pero verán que lindo es verla
ir de acompañante.
























jueves, 2 de octubre de 2014

No se culpe a nadie

Te dije, te pedí, te conté,
te leí, te hablé, te mostré.
te llevé, te volé, te amé,
te odié, te busqué, te dejé.

Ahí vos,
siempre vos,
demandado, amado, exigido,
buscado, invadido, querido.

Ahí vos,
siempre vos,
mirándome, queriéndome,
contándome, calmándome.

Acá yo,
siempre yo,
excedida, obstinada, amante,
llorosa, ambigua, apremiante.

Con ser mi salvador,
mi mitad, mi amigo;
mi reflejo, mi consejo,
mi peor enemigo.

Con ser el que te inventé,
cuando te dije que cambiaste,
con ser el que desterré y extrañé,
con todo eso cargaste.

Te acusé, te regalé, te reí,
te cuidé, te maté, te mentí,
te rogué, te miré, te sentí.
Todo quisiste, todo dijiste que sí.

No sé cómo quise que me quieras,
debí déjate hacerlo como pudieras.
Con esto de creer ser mitades,
terminé con nuestras libertades.

Ni razón, ni olvido, ni delito
ni nunca, ni temprano, ni tarde;
ni vos, ni yo, ni el maldito destino,
en realidad no se culpe a nadie.

Ni al final, ni al principio,
sin palabras que falten
o silencios que sobren,
y para definirlo del modo más torpe,

te quiero, te agradezco, te absuelvo,
algo triste, algo contenta, un poco en paz conmigo,
te extraño, te pienso, mi cielo;
te quiero para siempre, mi motivo, mi amigo.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Ciclo

Nacer.
Crecer.
Morir.
El ciclo de la vida.
Conocerte.
Revivir.
El ciclo de mi vida.
Ciclo, círculo sin fin.
Hechos que se suceden en orden,
y siguen pasando.
Te vi, nací,
te quise y lo logré,
crecí;
te alejé,
te extrañé.
Morí.
Te olvidé o lo inventé.
Te volví a ver.
Y así...
El ciclo, un ciclo sin fin.

viernes, 15 de agosto de 2014

Perdidos

Just because I'm losing
Doesn't mean I'm lost
"Lost!" - Coldplay

Hubo una vez una tormenta

imprevista, de sol, tibia

una fuerza natural, pasional

arrasadora, destructora de estructuras

de cimientos y de leyes.

De verano,

en pleno año invernal,

Inolvidable

Inigualable

Interminable,

lo que duró el temporal.


Cambió la geografía,

el mapa, el día,

la ruta, el plan, directamente cambió el mar.

Bonito ese día,

que empezaba cuando quería,

el tiempo estaba descansando,

a una hora que no debía.


Náufragos en la zozobra de un amor

perdidos en espacio y tiempo,

dueños de un castillo

de arenas y silencios,

fundamos un imperio,

en la playa de la isla que nos salvó.

Pero la gratitud es así,

construimos a su costa,

bebimos de su lluvia

comimos de su fruto,

y un día, nos dispusimos a partir.

En una balsa fuerte,

en una huida obstinada,

determinados los náufragos,

a atar los cabos que faltaban.



Imparables, juntos,

pensábamos volver, redimirnos en el mundo,

sin saber (o quizás sí),

que cambiábamos para siempre

(no te vayas)

a cada segundo.

 

En nuestra vuelta,

nos azotaron más tormentas,

de la mano y a los golpes,

nos mantuvimos a flote,

vos, yo, nuestra balsa,

y todas nuestras esperanzas.

Nos enterramos en la orilla un día,

y cansados por el viaje,

tuvimos que dejar también,

una parte del equipaje.


Y dejamos de ser esos

que naufragaron brillantes, felices,

y somos estos otros,
 
que volvieron opacos y en matices.


Y cada vez que llueve,

nos acordamos,

(te extraño)

y deseamos,

que un rayo parta la tierra,

y volvamos a flotar en la marea.


Y con cada tormenta,

trato de volver, de mojarme los pies,

de hacerte recordar

de aparecer, de hacerte ver,

un pájaro de papel,

en la mirada la miel,

el recuerdo del perfume,

del amor que te tuve

-y que te tendré-


(no me lo digas,

yo creo que a veces, sin querer

intentás también)


Pero ya esas lluvias no te mojan más,

siempre abierta tu ventana,

siempre vos del otro lado

y siempre cerrado el cristal.

Donde la tormenta se estrella,

yo me voy con ella,

con la cara contra el vidrio,

mirá las gotas,

nos dibujan el camino,

esa es la vuelta a la vida de los perdidos.


Ayer en el ojo del vendaval,

hoy vivo en las afueras

de la ciudad,

de tu vida,

y de lo que pudo pasar.


Antes náufrago dorado de sol,

de intemperie y libertad,

hoy te ves liviano, pálido,

mirando desde esa ventana,

la fuerza natural.

jueves, 20 de marzo de 2014

A, de algo que decir

Un porotito con una colita, es la letra a.
Y Verónica empezó a escribir.
A, primero un porotito, pronto una vocal.
Ah, ahora sí. A, no más un porotito, una letra, una vocal.
Ah, ahora una expresión. Sorpresa, un gritito, algo que entendí. ¡Ah!
A, de ala, como las de los pájaros, como la de los ángeles,
como las de Verónica cuando aprendió a decir.
A de amigo, de anilinas, de animados, de dibujitos y colores.
Amarillo, y los demás.
A, de aúpa.
A, de aprender, de andar.
A, de átomo y de saber y de complicar.

A, de aire, de azul, de agua, y en el medio del mar.
A, de años y de además,
A, de ahí, al final de día,
Ah, te vi de casualidad.
A, de acercar, de mirar,
Ah, te tenía que encontrar.

A de amar, de amé, de amor,
de nadie te amó como te amé yo.
A, de azar, o el destino,
A, de mi alma y la tuya,
A, de adelante, de nunca jamás.

A, de antes y de ayer, y de empezar a dejar atrás.
A, de avanzar.
A, de ahora, de ya, de ahora ya no más.
A, de adiós, de acá voy a estar.
A, de amigo, de abrazar.
A, de extrañar.
A, de hasta que vuelvas,
A, de esperar
A vos el mundo y yo te queremos,
Y yo te quiero un poco más.

Comienzo basado en "La Letra A" Poldy Bird,
de los cuentos que me legó mamá.











sábado, 14 de diciembre de 2013

No hay día más lindo que el día de hoy


El día antes
 
Es donde todavía converso a media lengua, 
es sepia, es polvo, es senda, 
es aquello grabado a fuego, 
es donde aún están todos los que luego se fueron.
 
Es donde se hacen las historias que contaremos en las cenas, 
es donde mi memoria se entrena.
Es perfumes, es los abuelos, 
es donde mis padres se conocieron.
 
Es donde los héroes fueron hombres, 
es donde nacieron las canciones.
Es el movimiento, antes de la quietud de las fotos, 
es donde se construyeron mis logros.

Es mi "todo" cuando miro a la "nada”
Es también cuando te vi,
es todo lo que tuve y dejé,
es donde vive lo que fui.

El día después
 
Es donde están mis metas,
es todo lo nuevo, lo incierto,
es lo que me mantiene alerta,
es donde me llevará el viento.
 
Es donde se batallarán mis causas,
es el corolario de mis aventuras,
es donde aún no hay excusas,
es todo lo que me resta de ruta.
 
Es desde donde miraré este momento,
y desde donde comenzaré luego,
Es las inéditas victorias,
Es hacia donde va mi historia.
 
Es lo que todavía no existe,
Es donde voy a buscarte,
es todo lo que tendré,
es donde vive lo que seré.

El día de hoy

Es la inminencia del momento,
es donde ocurren los encuentros.
Donde convergen mis pretéritas acciones,
y desde donde divergen las opciones.

Es donde me rebelo a la existencia,
es donde dependo de mi esencia.
Es donde existen las causas,
y las raíces de las consecuencias.

Es donde me empuja mi historia
y desde donde tira mi destino,
Donde gesto mi gloria,
y dibujo mi huella en un camino.

Sólo hoy es cuando vivo,
Es aquí donde te elijo
Es quizás mi último momento,
pero es todo lo que tengo.






jueves, 12 de septiembre de 2013

Oximoron

"En la figura que se llama oxímoron,
se aplica a una palabra un epíteto
que parece contradecirla;
así los gnósticos hablaron de una luz oscura;
los alquimistas, de un sol negro."
("El Zahir"; J. L. Borges)
 
 
Hemos de declarar una guerra santa a aquellos descarados moralistas que reniegan de los claroscuros.
Hemos de combatir a los teóricos del caos, y sus especulaciones pragmáticas sobre la historia del futuro.
Hemos de quebrar el ensordecedor silencio y el confort insoportable en que se han sumido estos doctos ignorantes de las verdades ocultas de este universo.
Hemos de reivindicar la rebeldía, de recordar el olvido en que han hundido a nuestras utopías realizables, hemos de volver a permitirnos el lujo imprescindible de desconocer el porvenir, de tantear a ciegas en la deslumbrante oscuridad que nos precede en el camino sin retorno hacia el mañana. Hemos de reconocer a la incertidumbre como único verdadero motor del libre albedrio.
Hemos de autoproclamarnos los ángeles infernales que han de salvar del descanso eterno a los poetas, que han de rescatar a los juglares dormidos de esta quietud feroz que cubre y calla la música.
Hemos de recuperar el perdido asombro diario, hemos de liberar del tedio en que se han sumido a las desmemoriadas mentes antes agudas y sonoras, hoy sosas y taciturnas.
Hemos de despertar a los dormidos amantes, hemos de atender a los relegados menesteres que devienen del cambio constante de los destinos aleatorios.
Hemos de invertir la recta lógica de las leyes de los hombres, y devolverle la entropía al orden natural de las cosas.
Hemos de ostentar nuestra docilidad frente a los avatares venideros, actuando súbitamente, conscientes de ignorar las consecuencias, avanzando hacia el filo. Porque creemos estar seguros de que cualquier cosa es preferible al remanso incómodo de los hábitos, porque confusamente resueltos aseguramos que la costumbre deviene en vicios impredecibles y peligrosamente adictivos, como el miedo inútil a lo inevitable.
Hemos de odiar fervientemente la simpleza fácil y amar aunque duela la complicada tristeza que da vida a los versos.
Hemos de recorrer hasta consumar, los infinitos caminos que conducen a la búsqueda del perdido amor perdurable, esperanzados en hallar o apenas ver, y quien soñará con sentir, el rescoldo de alguna pasión. Bienaventurado el que muera en manos de la daga efímera del amor eterno, porque en la eternidad vivirá como poeta.
Hemos de atar la libertad a nuestra lengua, pregonándola perpetuamente hasta agotar la voz, para entonces seguir gritando con el alma.
Hemos de creer en imposibles y tener fe en las causas perdidas, que son las que nos obligarán a elegir la búsqueda constante de un más allá glorioso.
Hemos de declarar entonces nuestros nuevos y mejorados principios, a viva voz.
Hemos de tener como única opción ser artífices del propio destino.
 
 
... y mientras los cobardes hablaron de vivir tranquilos
los audaces de morir en paz,
fueron los amantes
los que hablaron al unísono
del siempre y el jamás.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 5 de julio de 2013

Eva

Eva anda,
Anda loca, loca, dicen.
Eva duerme poco, a veces anda despeinada,
Mira por la ventana, fija la mirada.
Eva, es de noche. Eva vigila, sabe por qué.
Viene, salta, la sombra araña.
Eva ve salir el sol, brotar el día
Mientras los cuerdos dormían.

Eva mira,
Mira perdida, a la nada, dicen.
Pero no mira; Eva además ve.
Mira la hoja en blanco, ve revolución
Mira el desastre, ve una razón.
Lo mira: bien, calmo, discreto.
Lo ve gritando, así, tan tácito. Secreto.
Eva ve el corazón.

Eva espera,
Espera nada, cándida, dicen.
Sí, Eva duele, despide, extraña.
Siente, encanta y sangra. Se desarma.
Eva cree. Enfurece, calma, renace y canta.
Eva espera,
Porque Eva ama.
Eva anda,
Se mueve, no se está quieta.
Salta, se detiene, y a veces vuela.
Eva anda en las nubes, se quejan.
Morirían si lo supieran,
Eva tiene pájaros en sus muñecas.

Eva está loca, hacen muecas.
Eva los mira, libre, no siente vergüenza.
Eva baila, escribe, manifiesta.
Ellos sanos, sanos mueren.
Y no quiere cura, llora y ríe.
A Eva no le importa,
Porque Eva vive.








 


sábado, 4 de mayo de 2013

Lo que fui antes de no ser.


Deja que te cuente el cuento,

Del que fui alguna vez,

Que encienda mis mejillas,

Que renueve la vejez,

Deja que de nuevo vuele,

Que reviva mi niñez.

Era estío, era tierra,

Era agua, era rio,

Era todo aquello,

Que luego he querido.

Era entonces niño,

Insensato, valiente, vivo

Arrogante con el tiempo

Perezoso en afanes,

No era yo este viejo

Esforzado en recordarte,

Enredado en recuerdos,

En memorias que arden.

Era yo el que corría

Cuando te vi una tarde,

Eras la que venía

Sin saberlo a enamorarme.

Me quede mirando

Tu vestido blanco,

Me miraste grandemente

Me hablaste algo

Te sonreí a los ojos

Y te amé para siempre.

Un día vino el tiempo

A empujarnos con el viento,

Fuimos menos niños

Fuimos más lentos,

Fuimos menos valientes,

Fuimos más secretos.

Éramos miradas,

Era yo tu sombra,

Eras vos mi hada,

Y yo no decía nada.

La noche conocía

De ese joven el deseo,

El día ocultaba,

En la amistad el secreto.

La edad abrió camino

Tu semilla se abrió en flor

Aquella bella niña

En mujer se convirtió.

Y allí estaba yo

Flanqueando siempre tus pasos

Así te vi caminar

Lentamente a otros brazos.

No puedes culparle,

Con los ojos me gritaste,

No puedo perdonarme,

Y ya no pude abrazarte.

Supiste ser mi motivo

De mis ojos el color,

Te vi desvanecerte,

Y en neblina torné yo.

Dejé atrás mi pueblo,

Cuna de mi niñez

Y de mi gran amor,

Dejé atrás hasta mi fuerza,

Solo te llevé a vos.

El mundo me conoció existente,

Pero con vida no,

Aun de pie, aparente,

Hermanado a mi dolor.

Como la lluvia va y viene,

Así mi vida pasó,

Una secuencia de fotos,

Que no tomé yo.

No he vuelto a verte,

Pero he escuchado una canción,

Una que hablaba de muerte,

De la vida que pasó.

Quiero contarte el cuento,

De lo que sentí una vez,

De ese vestido blanco,

Del que me enamoré.

Deja que te cuente el cuento,

Antes que muera por fin

Deja que de nuevo vuele,

Siempre a tu lado

Siempre velando por ti.

viernes, 7 de septiembre de 2012

El mejor de los mundos posibles

El mejor de los mundos posibles I

- Es este un lugar inhóspito para los deseosos. He arrojado fortunas en monedas en las fuentes, mas al llegar al fondo anclan el pedido allí. He hablado a infinitas estrellas, que cruzan presurosas a cumplir otras voluntades alejadas de las mías. 
He pedido con fervor por una mirada, y recibí desprecio; con ansias una despedida y un reencuentro, y aún no me he visto por primera vez; un don y no he hallado pasión. 
No es este el mundo apto para querer. Háblame de un viaje que me regocije el alma.

- He visitado un mundo en que todos los deseos se cumplen. Sus gentes saben de inmediatez, de certeza, de muecas jactanciosas, de fortunas, de habilidades útiles, y de destinos pavimentados, con rectas esquinas y señales inconfundibles.
Apenas cruzado su atmósfera, deseé que todos mis deseos se cumplieran. Lo tuve todo. Hallé todo. La suerte dormía en mis brazos. 

- ¡Ese es un lugar límpido y seguro! ¿Qué más has conseguido allí? 

- He conseguido olvidar. Ahora apenas recuerdo cómo es esperar con el corazón golpeando para salirse de su cárcel de huesos y prejuicios, cómo es despertar y seguir sumido en el sueño anhelado, cómo es querer llegar al fin, y nunca dejar de comenzar. 
Creo que allí las gentes no saben hablarle a las estrellas, ni cómo enjaular el alma en una moneda arrojada a una fuente, ni cómo hacer pactos secretos con su propia voluntad.
Creo que allí apenas saben cómo desear.

El mejor de los mundos posibles II

- Es éste un sitio de flechas rotas, de colores fríos, de julios eternos, de fracasos y tristezas. Aquí los corazones son frágiles, se estrangulan, encogen, tuercen, duelen y finalmente crujen y se parten. 
Háblame de un mundo en el que amor platónico no equivalga a utópico, en que las cartas se correspondan, y en el que el destino sea inmediato.

- He dado con un mundo en que todos los amores se consuman. Apenas puesto un pie en esa tierra roja, un gran amor vino a mí, la gravedad invisible nos ató para siempre. Fue eso fácil, único, rápido, sin búsqueda, sin pelea, sin pensarlo, sin sopesarlo. No conocí allí la experiencia de aumentar mi luz hasta cegarle los ojos y el corazón, no supe de dolores invisibles e insaciables, no supe de esfuerzos, búsquedas, ni temblores.

- ¡Ah, ese es un buen sitio! Allí, el destino no se demora. Allí el amor es simple. ¿Qué canciones y poesías te han enseñado esos amantes? 

- He aprendido que todos allí desconocen la vastedad del amor que crece, aunque no obtiene reflejo alguno cuando se ve en los ojos amados; nadie allí se ha visto a si mismo sonreir pensando otro rostro, otro nombre, incluso en un día poco feliz, nadie allí se siente feo e insignificante, por ser sólo alguien en el mundo, ni nadie allí se siente especial por ser el mundo para alguien. 
Creo que nadie canta. Ni escribe. Ni vibran cuerdas. Ni se leen poemas. Nadie allí tiene el alma en un estado de amor tan llena o tan vacía como para necesitar del arte.

El mejor de los mundos posibles III

- Es este un planeta inconcluso. No he hallado aquí respuestas satisfactorias, ni a las preguntas más vanas, ni a las más intrincadas. No he conocido nadie que sepa decirme lo que quiero. No logro saber todo lo que no sé, no consigo terminar de entender, ni puedo concluir, ni llamarme sabio. Háblame de un sitio en el que todas mis preguntas pasen a sentencias.

- Bien he conocido un mundo en que todos saben todo. Nadie necesita preguntar, porque todos saben las respuestas. Nadie necesita buscar, porque nada se pierde. Nadie estudia nada porque nunca han sido ignorantes. Nadie aprende, y nadie enseña. Nadie prueba, y nadie falla. Nadie fracasa porque nadie puede conseguir más exito que nadie.

- ¡Ah! Es aquel planeta la panacea de los sabios. ¿Qué más sabes de allí?

- Sé que nunca han reído al leer, nunca han preguntado mil veces lo mismo, nunca han discutido sobre las fórmulas, las clasificaciones, ni la diferencia entre índigo o lila, ni sobre la verdad, ni sobre la vida. Sé que no buscan, no curiosean, no cambian, no crecen, no admiran, no imaginan, no erran, no hablan, no escriben, no interpretan, y no conocen. Sé que nunca han sabido que han aprendido algo nuevo, cuando ven el mundo conocido, de una forma diferente.

El mejor de los mundos posibles IV

- Me he hartado de discutir, de pelear, de defender, de ceder, de escuchar, de gritar, de exponer, de luchar, de convencer, de explicar, de argumentar, de votar, de aceptar. Háblame de un mundo en que las mentes funcionen al unísono.

- He estado yo en un mundo cabal. Allí las gentes laten al mismo compás, coinciden, andan rectas, de rostros impávidos, voces monocordes, manos quietas, pasos constantes. Allí hay calma, apatía, igualdad, quietud. Hay una sola nota musical, hay un único libro, hay una sola voz, hay un solo sentimiento, hay un sólo dibujo, hay una sola canción, hay un solo sueño.

- Parece ser ése el opuesto perfecto a Babel. ¿Qué más me cuentas de allí?

- Allí las gentes no se conocen, no se hablan, no intercambian, no enseñan, no aprenden. No dedican canciones, no saben de libertad ni opresión, no saben de valor o cobardía, no saben de luchar, ganar ni perder. No evolucionan, no buscan, no encuentran. Prescinden de ello. Todos allí son iguales. Todo allí es igual. No han elegido. No han sabido del sentimiento eléctrico que recorre cada esquina del cuerpo cuando sucede la conexión, no han repetido un nombre distinto a todos en sueños, no se han sentido raros ni idiotas ni sabios, no han compartido rarezas, idioteces y sabiduría. Nunca se han enamorado.

El mejor de los mundos posibles V

- Es este un sitio donde todo se pierde, se olvida, se deja, se abandona, se tira, se va, se acaba. Es un mundo de puntos finales, de cortes, de rupturas, de quebrantos. Es un mundo que muere un poco todos los días. Háblame de vivir para siempre.

- He estado yo en un mundo donde nadie muere jamás. Allí las gentes no sufren, no despiden, no pierden, no dejan, no lloran, no añoran, no anhelan, no temen, no guardan, no peligran, no terminan. Caminan lento, hablan despacio, da lo mismo un ayer que un mañana, y del hoy ni se preocupan. Han visto todo.

- ¡Es ese un mundo benévolo para las tristezas! ¿Qué han visto aquellos inmortales?

- Han visto tantos nacimientos que no les emocionan ya. Han dormido tanto que ya no sueñan. Han tenido tanto que ya no quieren. Han hablado tanto que ahora callan. Han existido tanto que ya no recuerdan. Han tomado tanto que ya no estiran las manos. Han andado tanto que ya no caminan. Han visto, oido, tocado y tenido tanto que ya no miran, oyen, acarician ni amhbicionan más. No evocan el pasado, no imaginan el futuro, y ya ni siquiera viven el presente.

El mejor de los mundos posibles

- Me has hablado de mundos maravillosos. Dime, ¿Cómo has llegado al mundo de los deseos cumplidos?
- Deseando con fervor.
- ¿Y al de los amores perfectos?
- Amando con locura.
- ¿Y al mundo de la sabiduría?
- Preguntando con ansias.
- ¿Y al mundo de la igualdad?
- Siendo diferente.
- ¿Y al mundo de la eternidad?
- Viviendo como justo antes de morir.
- Y dime, si has llegado a todos esos mundos, ¿Por qué has vuelto?
- Porque sólo en este mundo de anhelos, puedo desear apretando los párpados infinitamente, sólo en este mundo de desengaños puedo amar de la única manera sensata, que es con locura; sólo en este mundo de interrogantes puedo saber cada día algo más, sólo en este mundo de disparidades puedo hallar paz, sólo en este mundo en que lo único seguro es morir, puedo yo vivir plenamente y perdurar fuera de mi cuerpo, y en el corazón de alguien más.
- ¿Y qué mundo es éste?
- Este, es el mejor de los mundos posibles.